Blog de Alba José Clavé

Me voy a divorciar. ¿Tengo derecho a solicitar una pensión compensatoria?

Son muchas las preguntas que nos pueden venir a la mente cuando vamos a dar un paso tan importante como es finalizar un matrimonio y, por tanto, cuando se inicia un proceso de separación o divorcio.Nos planteamos tantas cuestiones porque, evidentemente, cuando hay una ruptura se ven alterados muchos aspectos, tanto emocionales como económicos y, entre ellos, se nos plantea la pregunta de si tendremos derecho a percibir algún tipo de prestación a causa de esta nueva situación.

Es menester indicar que, si bien existen diversos tipos de prestaciones, nos centraremos en analizar la prestación compensatoria por lo que, tal y como dispone nuestro Código civil de Catalunya:

El cónyuge la situación económica del cual, como consecuencia de la ruptura de la convivencia, resulte más perjudicada, tiene derecho a solicitar en el primer proceso matrimonial una prestación compensatoria que no exceda el nivel de vida que gozaba durante el matrimonio ni el que pueda mantener el cónyuge obligado al pago, teniendo en cuenta el derecho de alimentos a los hijos, que es prioritario. En caso de nulidad del matrimonio, tiene derecho el cónyuge de buena fe en las mismas circunstancias”.

Como podemos ver, el cese de la convivencia matrimonial produce normalmente una bajada sustancial en la situación económica de los cónyuges a causa del incremento de los gastos que cada uno deberá asumir por separado, o en la respectiva aptitud para obtener ingresos. Por ese motivo existirá el derecho a percibir una prestación compensatoria cuando se pueda acreditar que existe un desequilibrio económico entre ambos cónyuges derivado del matrimonio.

Para determinar tal desequilibrio deben tenerse en cuenta varios aspectos:

  • La duración del matrimonio.
  • La edad y el estado de salud del cónyuge que la reclama.
  • La calificación profesional y las posibilidades de acceder al mercado laboral del cónyuge que la reclama.
  • La colaboración con su trabajo en las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro cónyuge.
  • La dedicación pasada y futura a la familia.
  • Si el cónyuge que la reclama no tiene una nómina, pero tuviera patrimonio que le genere rentas.
  • La pérdida eventual de un derecho de pensión.
  • El caudal, los medios económicos, y las necesidades de uno y otro cónyuge.
  • Cualquier otra circunstancia relevante.

El momento determinante para evaluar el cambio de situación económica es el de la ruptura, sin perjuicio de que puedan tenerse en cuenta otras eventualidades que puedan suceder en un futuro (la jubilación, el cobro de un plan de pensiones, la independencia económica de los hijos etc) para valorar la magnitud del perjuicio, tanto si es previsible que lo aumenten como que lo disminuyan.

Por tanto, será preciso y necesario analizar todas las circunstancias del caso concreto a los efectos, en primer lugar, de determinar si procede la solicitud de esta prestación y, en caso de considerar que puede reclamarse, determinar la cuantía y la temporalidad de la misma.

Finalmente, indicar que en el supuesto de que los cónyuges alcancen un pacto y, por tanto, el procedimiento judicial se tramite de mutuo acuerdo, la pensión compensatoria deberá estar acordada dentro del convenio regulador que se formalice, fijando tanto el importe como la temporalidad de la misma pero, en el supuesto de que no se llegue al acuerdo entre las partes y, por tanto, deba iniciarse procedimiento contencioso, el momento para reclamar la prestación será precisamente en el primer proceso matrimonial , sea el de separación, divorcio o nulidad del matrimonio, por lo que, una vez analizadas todas las circunstancias y valorada la posibilidad de solicitarla, ese momento será el idóneo proceder a su reclamación.

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